Si hay algo que tengo
claro en esta vida,
es que un te quiero, no
se puede mendigar,
y que no es conveniente
ir donde no te llaman.
Ahora sé, que no
podemos permanecer
donde no nos valoran
y que los besos y los
abrazos,
los "te
necesito" y los "te extraño",
no se deben regalar.
Los años me enseñaron,
que el "para
siempre", no debería decirse,
que las promesas tienen
fecha de caducidad,
y que nunca se termina
de conocer a las personas,
porque algunas te
pueden sorprender
y otras te van a
decepcionar.
Si hay algo que te da
la edad,
es saber distinguir
quien si y quien no,
a quien necesitas y
quien no te hace ninguna falta.